El ser humano es una máquina perfecta, que solo se daña si lo permitimos, tal vez porque se le da el uso inadecuado, también porque es alimentado de forma incorrecta, abusando de sus capacidades y no teniendo el conocimiento que la conciencia puede deteriorar el cuerpo y la salud.
Durante siglos los seres humanos han pensado que los problemas de salud son consecuencia del medio ambiente, herencia genética, mala suerte e incluso víctimas de una enfermedad, pero la realidad es que un cuerpo no es enfermo ni sano, simplemente es el reflejo de la conciencia y por eso cada uno debe cultivar el conocimiento espiritual y la fortaleza que tiene cada ser humano de lograr su estabilidad física y emocional.
Todos los seres humanos posemos las herramientas necesarias para lograr la curación sincera de cualquier enfermedad, que no es otra cosa que un proceso de aprendizaje para el progreso de la conciencia que necesita ser escuchada y transformada, verificando las vivencias cotidianas y estableciendo un sentido biológico y emocional a la enfermedad, ya que no podemos pensar que nuestro cuerpo atacará las células para dañarlas o acabarlas, es simplemente el camino para lograr aprender e identificar porque sucedió esa reacción y lograr descodificar la información que está generando el problema de salud.